Arrosseria Xàtiva: 15 años tiene mi amor, va por tí Miguel Angel

Por Ferran Martínez Aira

La familia López Ribera celebra estos días el XV aniversario de un sueño hecho realidad: Cocinar en Barcelona el mejor arroz del mundo en sus cuatro locales repartidos por la Ciudad: L’Arrossseria Xàtiva en Les Corts, L’Arrosseria Xàtiva en Gracia, La Tertulia de Les Corts y el Club Social Gastronómico Comunitat Trenta Tres.

María Antonia Ribera, empresaria con una trayectoria consolidada en el universo de la restauración, soñaba con abrir un restaurante especializado en arroces. Su esposo Miguel Angel, valenciano de Xàtiva, presentó a su mujer a tía Nievecitas, que la inició en el secreto de preparar los arroces, cuyas recetas ancestrales llegaron a los fogones de la primera Arrosseria Xàtiva en el 2002.

Hoy, Àlex López, el benjamín de los tres hijos de Miguel Angel y María Antonia, es el actual director del Grup Xàtiva, que ayer reunió a cientos de invitados en la calle Burdeos, 35 para celebrar por todo lo alto los 15 años de la empresa especializada en más de 30 clases diferentes de cocinar el arroz, aunque el de señorito o el de rabo de toro, hacen las delicias de los paladares más exigentes.

Quince años no se celebran todos los días y el Grup Xàtiva obsequió a sus invitados con una cena exquisita pero sin formalismos y donde las ostras, las croquetas de ceps o el jamón de bellota, entre otros manjares, maridaban con excelentes vinos, cavas, gin tonics y cafés. Todo ello servido con elegancia y buen gusto.

Va por tí Miguel Angel.

 

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Xquisit: cocinando sin prisas en el corazón de Rubí

Por Ferran Martínez Aira

Xquisit (calle Cervantes, 39 en Rubí) abre sus puertas a la conquista de los paladares más exigentes de los casi 75.000 habitantes que llenan de vida el corazón de la ciudad vallesana. Bautizar a este acogedor rincón de Rubí como Xquisit obedece a que el local se desdobla en restaurante y bar de copas a partir de media tarde.

Ismael Muriana y su joven equipo atienden a los clientes los de martes a domingo con una propuesta de restauración donde se combina la cocina sin prisas y una copa larga en su coqueto chill out que alarga el horario hasta la madrugada los viernes y sábados. Además, todos los sabadetes a partir de las 21 horas Xquisit sorprende a los clientes con un espectáculo de magia.

Aire fresco es la fórmula que Ismael ha traido a Rubí. Su máxima: Transportar a sus comensales a un bosque gastronómico para que se olviden que viven en una ciudad dormitorio. Su propuesta sirve tanto para los que vienen a comer (hay un menú exquisito de martes a viernes a mediodía por 12,80 euros) como para los que cenan a la carta o se toman una copichuela con los amigos. Los domingos abren a las 11 h, para que el vermout se convierta en una de las mejores tradiciones implantadas hace años en nuestro país.

En Xquisit, la cocina abierta, deja al descubierto como se trabaja entre fogones, como se da el punto a una dorada al horno, como se guisa el magret de pato con mango, como se emplata el sabroso pulpo a la plancha o como se prepara la tentadora brocheta de frutas con chocolate o se le da el último toque al mousse de plátano.

Cuenta Ismael, muy bregado en hostelería a pesar de su juventud, que de errar muchas veces poco a poco se va afinando en el oficio. Que ha vivido la decadencia, especialmente en el servicio, en alguno de los restaurantes donde intentaba aplicar sin éxito lo que había estudiado para ser mejor profesional de la restauración. Ahora, en Xquisit, Ismael ha partido de cero el pasado 21 de septiembre. Justo dentro de un año, este emprendedor, que sólo contrata empleados que estén trabajando o estudiando, se imagina su restaurante lleno de gente con experiencias. “Quiero regalar eso a Rubí”, afirma sin tapujos Ismael.

Xquisit está enclavado en el centro de Rubí. Calle Cervantes, 39. A cuatro minutos a pie de la estación de los Ferrocarriles de La Generalitat. Teléfonos reservas 93 1429390 y 654842021  xquisitrestaurant@gmail.com

 

 

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Restaurante Cantabria estrena los viernes de cena con baile

Por Ferran Martínez Aira con fotos de Lola Rojas

Restaurante Marisquería Cantabria (Les Corts-Tenor Masini, 96) ha estrenado con éxito su nueva propuesta de los viernes con cena y baile. Su director, Àlex Iglesias, ha sorprendido a su fiel clientela contratando al grupo D&Go para amenizar (de 21 a 24 horas) a ritmo de jazz, boleros, sambas, bosanovas, rumbitas… las cenas de los viernes, mientras los comensanles saborean los pescados que salen cada día del mar (esturión al horno para chuparse los dedos, los mejillones que fueron el plato estrella de las Festes Sants) o si nos alejamos del mar, podemos degustar las croquetas de setas y jamoncito del bueno o el delicioso rabo de toro guisado. Para rematar con los postres caseros: panacota, tarta strudel, coulant o sorbete de mango.

Y para rebajar la cena nada mejor que marcarse un baile al ritmo de las melodías que nos proponen Pep, Oriol y Alvaro, siempre atentos a las solicitudes de los clientes, que han querido comenzar el finde con una cenita en el Cantabria, donde los elementos marineros siguen dejando huella de una sala que ahora atiende superIlli y que en los años ochenta fue una de las tres marisquerías más importantes de la Ciudad Condal. Treinta años después Àlex y su equipo han recuperado aquel espíritu de cocina tradicional pero con los toques de modernidad que reclaman los nuevos tiempos.

Restaurante Cantabria brinda una segunda opción: Ofrecer a sus clientes una copa sin la obligación de quedarse a cenar pero disfrutando de la actuación en directo de los músicos D&Go. El cava del Penedès, blanco o rosado, se sirve en su punto de frío. Sin embargo, la que plasma el ambiente con su cámara o el que escribe les recomendamos que cenen, bailen y disfruten en Tenor Masini,96. Nos darán las gracias.

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Piazze d’Italia: 25 años seduciendo en Barcelona

Por Ferran Martínez Aira con fotos de Lola Rojas

Piazze d’Italia celebra estos días su desembarco hace 25 años en el número 94 de la calle Casanova junto a Avenida Roma. El amor empujó a Nicola Marino, nieto e hijo de panaderos, hasta la Ciudad Condal, que estaba en plena efervescencia de los Juegos Olímpiocs pero que sin embargo no contaba con demasiados restaurantes italianos. Marino apostó por abrir su negocio en la ciudad donde residía su enamorada y hasta hoy.

Con sólo 7 años Marino (Bari 1963) ayudaba en la pizzeria que regentaban sus padres en Turín tras haber probado antes suerte en Vicenza. La filosofía de Nicola desde que puso los pies como restaurador en Barcelona no tiene secretos: Complacer a su multitudinaria clientela como si estuvieran en el país transalpino. Además del veinteañero más cinco Piazze d’Italia, Marino regenta otros dos restaurantes: Vivo i el Margherita en la calle Rosselló junto a la Pedrera, aunque a Nicola más que restaurantes prefiere la denominación de trattoria para sus templos gastronómicos.

Marino no para un instante. Lo supervisa todo. Completa el acabado de sus creaciones en la misma mesa. Administrando la trufa para cualquier clase de pasta. El objetivo debe ser que los spaguetti alla chitara se presentan en la mesa del Piazze d’Italia como los sirven en la Piazza Navona de Roma o que delicioso rissotto alla milanesa nos situe en la Piazza del Duomo o para que los famosos ricciarelli nos acerquen a la Piazza Palio de Siena. Por no hablar del exquisito baccalà mantecato que se toma en la veneciana Piazza de San Marco o la pizza con scamorza y poca levadura (secreto de la pizza) que presentan al cliente como en la Piazza del Plebiscito en Nápoli.

La carta de Piazze d’Italia está pensada para sibaritas entregados a la cocina del país en forma de bota. Nicola se pasa el día desmontando tópicos. Lamenta que en España y Catalunya se coma la pasta y el arroz pasados de cocción. Jamás debe añadirse bacon a la carbonara. Nico proclama su máxima a los cuatro vientos: “Lucho para que se considere la cocina italiana como la francesa, la japonesa o la vasca. Y si se ha de pagar se paga”, asegura Martino que compagina su vida en Piazze d’Italia con el “showcookings” alrededor del mundo: Dubai, Las Vegas, Hong Kong…

Marino esgrime que en su cocina se combinan arte y trabajo. “Hay una preparación, un esfuerzo que después hay que saberlo disfrutar en la mesa. Por eso prefiero al cliente que viene sin prisas y no el de la pizza como sucede en la comida rápida.

Además de ofrecer productos frescos y de primera calidad, la pregunta del millón es si es caro o barato comer o cenar en Piazze d’Italia. Unos suculentos linguini de bogavante (el plato estrella)  salen por 22 euros, una lasagna cuesta la mitad y las pizzas, todas de enormes dimensiones y a cual mejor, a partir de 10 euros. La burrata con tomate y rúcula sube a 12 euros como el vitello tonnato o como unos extraordinarios tagliatelle frescos al ragu. El parmigiano al 4 sapori nos lo sirven por 7,5 euros.

Y los postres para todos los gustos, aunque donde esté el cannolo siciliano… (5,5 euros), sin desmerecer el tiramisú clásico, la pannacotta. la cream caramele, la macedonia, las peras al vino, la tarta de ricota, el semifrío de almendra o la tarta de manzana con helado.

Si quieren probar alguna de las sugerencias que hemos escrito tomen nota: Piazze d’Italia está en Casanova, 94 junto a Avenida Roma. Telf. 933235977.

Horarios: Lunes, miércoles y viernes de 13 a 15,45 y de 20 a 23,30. Jueves y viernes de 13 a 15,45  de 20 a 23,45. Los sábados de 13,15 a 16 y de 20 a 23,45 y los domingos de 13,15 a 16 y de 20 a 23,30.

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Mediterrània by Dani García: mucho más que cocina de autor en Calafell

Por Ferran Martínez Aira con fotos de Lola Rojas

Dani García se olvidó de la oficina del Registro de la Propiedad para dar rienda suelta a su sueño de niño cuando veía cocinar a su madre. Formado en diferentes templos gastronómicos de La Barceloneta, donde pronto descubrieron su talento culinario para nombrarlo jefe de cocina y apadrinado por Albert Adrià, Dani emprendió en el verano del 2015 su nueva etapa detrás de los fogones del bautizado como Mediterrània. En el proyecto Dani embarcó a su hermana Anna, abogada de profesión como el patriarca de la familia que siempre ha bendecido el espíritu empresarial de sus hijos. El clan familiar ha sido, es y será el santo y seña de los García.

Ahora por Sant Joan se cumplirán dos años de la puesta en marcha del Mediterrània by Dani García, ubicado en el nº32 de la calle Montserrat de Calafell Platja, un referente gastronómico de la Costa Daurada a pesar de la competencia. Cocina de autor pero impreganda de los sabios consejos transmitidos por mamá Isabel.

La clientela local repite porque Dani los sorprende en cada ágape. Los que vienen de fuera se dejan seducir uno, dos, tres y hasta cuatro días seguidos. No es exagerado afirmar que Mediterrània está pensado para paladares exigentes y al mismo tiempo agradecidos como le confiesan al chef. “Ese rabo de toro me ha devuelto a otros tiempos”. Curiosamente, unos simples mejillones al vapor, son otro de los platos más venerados por los clientes. Como los que prepara Dani no los habíamos comido nunca.

La presentación es otra de las cartas que juega a favor de Dani García y su equipo. Las rabas crujientes se sirven acompañadas de dos salsas finísimas, especialmente la de barbacoa. Los montaditos de ensaladilla con anchoas o las almejas en salsa verde están para chuparse los dedos. La bodega, con cavas y blancos muy fríos del Penedès o los claretes de Navarra y tintos de Rioja, suelen ser el mejor maridaje para acompañar también el excelente tataki o los canalones de pato i foie, todo un homenaje al gusto este manjar típico del día de Sant Esteve, pero que apetece siempre nada más olerlo.

Los arroces y las fideuás son especialidad en Mediterrània. El arroz marinero, el de montaña, el de morcilla o el de calçots, todos ellos servidos al dente y con el sofrito muy suave para mantener el sabor de todos los ingredientes, llevan el sello de Dani que no para un minuto en su reluciente cocina, controlando todos los tiempos con toques maestros, pero reconociendo que cada día se aprende. “Notas al cliente satisfecho y es ahí cuando te sube la adrelina”, apostilla con humildad Dani García, dispuesto a dedicarnos unos minutos de su tiempo con todo “el pescado” ya vendido.

Dos años han sido suficientes para conquistar una clientela fiel que aprovecha cualquier festividad durante las cuatro estaciones del año para acercarse al Mediterrània o sinónimo de comer exquisitamente en Calafell, con permiso de otros prestigiosos restaurantes de la Platja de Calafell, pero que tal vez no han evolucionado como la cocina que presenta Dani, un chef que no cesa de curiosear por todas las cocinas del mundo, dado que actualmente viven su mejor apogeo.

Como manda la tradición, el remate de la velada gastronómica llega con los postres. El surtido de tartas (chocolate, galleta o mojito) y los helados artesanos completan una comida o una cena que a buen seguro será tema de conversación con sus más allegados. Este boca-boca es la mejor publicidad para Mediterrànea by Dani García, que en futuro aspira a nuevo negocio: Un hotelito rural. Pero de momento nos aprovecharemos de su creatividad, talento y pasión entre fogones.

Es aconsejable reservar mesa Tels. 877015296 – 691932203 o en info@mediterraniabydani.com

Mediterrània by Dani Garcia, calle Montserrat, 32 Calafell Platja, dispone de una amplia terraza en la parte superior del restaurante, ideal para grupos y celebraciones de 25-30 comensales.

 Falta el precio verdad. No se asusten. Comer o cenar a la carta en Mediterrània sale entre 25 y 35 euros. Si elegimos el menú de mediodía la fiesta gastronómica que nos propone Dani García nos saldrá por 18 euros y donde entran casi todas las joyitas que prepara el chef y tan contentos. Repetirán seguro.

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Maridaje de relojes de lujo y gastronomía en Casa Fuster

Por Lola Rojas

El Barcelona Watch Experience, el primer evento internacional de Alta relojería que ha acogido con notable éxito la Ciudad Condal durante el pasado fin de semana, concentró en el restaurante Galaxo del Hotel Casa Fuster un genuino maridaje como desmostración que la relojería de lujo y la gastronomía ocupan un lugar privilegiado en nuestra sociedad. Pep Palau y Franc Vila fueron los dos grandes anfitriones del singular ágape y que bajo el paraguas de “El Gran Placer” disfrutaron cincuenta invitados.

La sinergia establecida entre ambos, ha partido de mano de Pep Palau, que comenzó su speech poniendo de manifiesto el concepto del tiempo. Un elemento compartido entre ambas disciplinas, que comparten mucho más de lo que en un primer momento pueda parecer. Y es que, para que una comida sea un verdadero placer es necesario disfrutar y saborear no solo los alimentos, sino de los tempos: Llegar al restaurante, esperar, ser servido, y finalmente degustar el plato.

La tradición va relacionada entre gastronomía y relojería. En esta está la base de todo reloj y de toda cocina. Por el mismo motivo que un robot no podría preparar un menú de igual manera que un chef, una máquina no podrá construir jamás un reloj como lo haría un ser humano. La artesanía es otro de los conceptos que han hilado el discurso de ambos maestros de ceremonias. No obstante, la cocina sin innovación moriría y la relojería también. Tal y comoaseguró Pep Palau: “La clave es avanzar permanentemente sin perder el pasado”.

La selección es un elemento también vinculable. Pues, la elección de ingredientes, como la selección de las piezas es algo imprescindible para que haya calidad tanto en un plato como en un reloj.

Otra coincidencia entre ambos, destacada por Franc Vila al finalizar este singular lunch,  fue la energía de lo intocable. Un reloj lleva consigo la  historia y energía de la persona que lo ha estado llevando durante un largo periodo de tiempo. Por este motivo, el reloj de un antepasado es una joya, no tanto por su valor económico, sino por el sentimental. Esto es importante, puesto que en la gastronomía sucede algo similar. El olor, el sabor o la textura de un plato pueden evocarte múltiples recuerdos, llevando también impresa la energía o el carácter de la persona que lo ha creado.

Uno de los asistentes que han acudido a este conference lunch es Ricardo Rousselot, emblemático calígrafo, cuyas obras fueron expuestas durante este fin de semana en el Hotel Casa Fuster.
El novedoso Barcelona Watch Experience tiene como cabeza visible a la productora especializada en proyectos de ciudad, Watch Experience S.L. (2016), liderada por el empresario Gregori Vizcaino. Trabajando junto al emprendedor, hay un comité especializado, formado por profesionales de altíseima calidad y experiencia en el sector de la relojería de primer nivel, que se han encargado de asesor al empresario en todo el proceso de selección de los 40 expositores que han exhibido sus productos en el mercado de ocasión, y que de igual manera han prestado soporte en la creación y organización de los seminarios y conferencias especializadas que se desarrollan dentro del marco técnico del acontecimiento.

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Cantabria, más que un paraíso gastronómico en Las Corts

Por Ferran Martínez-Aira con fotos de Jaume Boix

Cuando piensas que en gastronomía ya lo conoces casi todo, un día descubres que Restaurante Cantabria, Tenor Masini 96 en el corazón de Les Corts, es más que un paraíso para paladares exigentes. Con la calidad contrastada de todos los productos y un esmerado servicio como cartas de presentación, tal vez lo más sorprendente sea la factura que abonas después de comer como un cura, como un rey o si apelamos a la casta tras chuparse los dedos con unas gambas de Palamós o unos percebes recién llegados de As Rías Baixas.

El equipo de que capitanea Àlex Iglesias como jefe de sala, secundado por Illimani, con Roberto como chef e Isidro de ayudante, desembararon en Tenor Masini el pasado mes de diciembre. Cantabria puede albergar unos 34 comensales, con la particularidad que tiene habilitados dos comedores más íntimos para grupo de cuatro o seis personas.

La estrategia que ha implando Àlex y su eficaz tripulación durante estos escasos cinco meses de navegación, y rumbo acertado, ha sido dar un trato personalizado al cliente: Poco trabajo y bien hecho. Su máxima: Conquistar a los comensales ofreciendo aquel servicio de antes. Cantabria desprende una apacible tranquilidad desde que franqueas la entrada. Si tienes urgencias, no podrás apreciar todos los encantos culinarios que recibes en el 96 de Tenor Masini, al que Barcelona dedicó una calle tras su desaparición en 1986.

En el menú que sirven al mediodía de martes a viernes por 17,80 euros puedes encontrar como primeros: desde chipirones en su tinta, guisantes de Llavaneres, sopa de pescado, alcachofas con jamón serrano y de segundos, desde merluza fresca, entrecot o una paella que te transportará a la que hacía la abuela con los cinco sentidos y el secreto de sofrito a buen recaudo. El horario abarca desde las 13 h. hasta las 16 h. y además sábados y domingos disfrutas de jazz en directo de 13 a 15 horas. No hay menú pero los precios son asequibles por la calidad de lo que llega a la mesa. Vamos que lo pagas a gusto.

Si eliges cenar en Cantabria también habrás acertado. Por la noche (20 a 23 horas) se puede optar por un menú de 30 euros, a base de un pica-pica de gambas al ajillo, pimientos de padrón, surtido de ibéricos con pan de coca y chipironcitos. Para seguir con un segundo al gusto entre: Mariscada, parrillada de pescados o entrecot de 300 grs. La bebida va a parte pero el cava de la casa brut nature (14 euros) es excelente.

Los postres caseros: Tarta strudel de fresa y manzana, acompañada de sorbete de mango o el coulant son indecentemente buenos y conformarían casi el final de nuestra ópera gastronómica en Tenor Masini, 96. Pero si todavía no estamos suficientemente convencidos que una visita al Cantabria de Les Corts es obligada, de la mano de Àlex Iglesias vamos a esgrimir diez razones para no perdernos este homenaje gastronómico:

1-En Cantabria de Tenor Masini, 96 prioriza por delante de todo el cliente. 2.-Se come lo que sale del mar cada día. 3.-Nunca faltan percebes o nécoras o el arroz de centolla o el arroz de bogavante o arroz de buey. 4.-Sus mariscadas o pescados al horno como el bacalao confitado, la merluza o el rodaballo son toda una creación de buen gusto que llevan el sello de Roberto.

5.-Si optamos por las carnes como el garrí al horno también encontraremos el punto exacto de testura. 6.-No hay que marcharse de Cantabria sin saborear los postres caseros como la tarta strudel de fresa y manzana acompañada por un delicioso sorbete de mango.7.-Los precios de la bodega (vinos, cavas y licores) mantienen un equilibrio acorde con el resto de productos de la casa. Y muy importante: llegan a la mesa a la temperatura idónea. 8.La distribución de las mesas permite disfrutar de un ambiente agradable y si se busca más intimidad se puede reservar dos espacios para cuatro y seis comensales respectivamente.

9.-La experiencia de Roberto, el chef, se observa desde el propio comedor y se manifiesta en los platos que llegan a las mesas, impecablemente presentadas. 10.-Cuando sales por la puerta la reflexión es inmediata: Volveré al Cantabria de Les Corts porque les diré a mis amigos que he descubierto algo más que un paraíso gastronómico.

Cantabria Restaurant-Marisquería -calle Tenor Masini,96 (junto a Avda. Madrid) Barcelona

Reservas: Tel 93 7979570 o rodana859@gmail.com

http://www.restaurantecantabriacatering.com

Parking propio

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